Caperucita roja o la teoría del oxímoron I

Publicado en por Miguel González

Caperucita

I

A los treinta años, en el mes cuarto, a cinco del mes, los cielos se abrieron. Y la mano de Dios me llevó a la entrada del atrio y miré… Profeta Ezequiel

 

 

"Atrio Libre" me encomienda una serie de entregas de mi experiencia reciente por esos foros de Dios. Advierto de que esto da para unas cuantas comedias de enredo.


La expresión "ancianos adolescentes" es un oxímoron. Cuando después de 30 años me reencontré con el pasado, de manera casual, en aquel atrio que se las prometía,  sentí viva curiosidad por comprobar si la gente con la que había compartido sueños juveniles seguía repitiendo antiguas simplezas, se alimentaba de parejo buenismo estéril y expelía los tópicos de antaño: en definitiva, si seguían haciéndole el juego a los malos con la añagaza de que los buenos eran más malos que los mismos malos. Y me encontré con más de lo mismo pero con mucha más indisimulada mala leche: cuatro ancianos adolescentes de peor humor. Pude, pues, resumir lo que veía con el oxímoron que encabeza este párrafo, figura retórica, pura contradicción flagrante por la que siento debilidad. Pero lo que nunca esperé es encontrarme con la factoria “Disney” del oxímoron. El oxímoron, cuando es utilizado en el ámbito de la literatura es una delicia. Por ejemplo, leer de Borges, maestro de maestros, aquello de “graciosa torpeza” alegra el día. Fuera del ámbito de la literatura es patético. En atrio.org no paran, todo el día, pimpampum. Que si dulce derrota, que si amarga victoria; zapatero inteligente, teólogo ateo, espiritualidad laica… No se cansan. Por seguir con la figura retórica: parecen los ángeles del infierno.


La figura en sí es reveladora: ancianos repitiendo simplezas de adolescentes; niños llorones, hijos (abuelos) cabreados con papá, con el  mundo, con el pasado. Y todos ellos con estos pelos. Millones de años les contemplan y ellos, erre que erre. La historia se disuelve en el cuento de Caperucita (en Manhatan) y el lobo feroz. Todo sería bonito si no fuera un triste y conocido juego: el que le hacen a otros en esa lucha ideológica en la que algunos asumen el triste papel de tontos útiles de una ideología de cuentos, mentira y revanchismo.


Mañana más.

 

Miguel González

 

Sigue

Etiquetado en Aportaciones

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
M


Me solidarizo contigo Miguel. Lo que han hecho contigo es una canallada. Se quejan de que la Iglesia no es democrática y cuando tienen un chiringuito expulsan a todo el que no comulgue con sus
excesos. Te leía con mucho gusto en el otro foro. Como muchos de la mayoría silenciosa acudimos allí por el morbo de ver las barbaridades e improperios que se gastan estos de la iglesia pobre. El
día en el que la administración de la Iglesia cayera en sus manos, ese día me doy de baja. Mucho cuento tienen. Un abrazo, amigo, y adelante. 


 


Mercedes 



Responder
M


Personas decentes, intelectualmente honestas consigo mismos las suele haber en todas partes. Tras mi partida de "Atrio" han
aparecido algunas personas que han criticado el proceder de ciertos elementos del foro. Lógicamente ahora los ataques van dirigidos hacia ellos. Traslado las palabras de uno de ellos, con sus
luces y sus sombras. Respeto su privacidad porque él ha enviado su comentario al otro foro y no aquí. Espero que no se me ofenda.


 


L.G.M


04-Junio-2010 - 13:17 pm


Hay días en que uno piensa que no debe ser pertinaz en el silencio, porque se conculca la justicia, y hoy es uno de
ellos. Ya pueden estar tranquilos Udes., ya han conseguido silenciar la única voz discrepante, ya volvemos a la adormecedora armonía unificadora: ya han callado a Miguel González, mediante una
técnica muy curiosa. Verán: ponen en sus labios (bueno, en su ordenador) palabras que él no ha dicho y luego lo bombardean desde distintos frentes hasta que, lógicamente, el hombre se siente
cansado y se va. Y hasta invocan  las Sagradas Escrituras contra él (lógicamente, siempre con el aroma de El Almendro). Si encima le llaman “”vago”, “sinvergüenza, “filo-nazi”, es normal que
no responda con fragancias Heno de Pravia. Y si encima añaden “que ya conocemos que una costumbre de Miguel es lanzar piedras y esconder las manos”, no es extraño que haya decidido no solamente
esconder las manos, sino esconderse él mismo.
Esta táctica se ha seguido con frecuencia en este ámbito: bueno, ya han quedado los del “pensamiento único”, los liberados del “muerto”, como dice un forero que ha presentado idéntica intensidad
aspectos de dulzura y de ferocidad. El foro está lleno de sorprendentes realidades: insultos siempre en la misma dirección, descalificaciones injustificadas, etc.





Conste que yo no defiendo a Miguel González, ya que  no estoy en absoluto de acuerdo con muchas de sus actitudes ni con la mayor parte
de las cosas que decía Miguel González, ni como trató a algunos foreros, pero tampoco estoy de acuerdo con la forma en que muchos foreros se portaron con él y con la cacería que se montó sobre
él. Creo que Atrio ha perdido gran parte del nivel de tolerancia y pluralidad que siempre tuvo y fue una de sus mejores señas de identidad y se está quedando con los discursos de Cicerón “pro
domo sua”.



Responder