¿Qué está pasando? Atrio.org LXVI

Publicado en por Miguel González

Van Gogh Biblia abierta,1885

 

Vino nuevo en odres viejos, no quedará piedra sobre piedra, son metáforas afortunadas en origen, pero que ciertos adeptos de la “teología de la disolución” aplican a destajo con el único objetivo de satisfacer sus propios anhelos, ensoñaciones y quimeras.

 

Parece que Jesús hubiera pronunciado estas y otras frases parecidas ayer mismo; pero no fue ayer, sino anteayer y no fueron dirigidas a los actuales dirigentes de la Iglesia, sino que tienen otros destinatarios. Trastocar los contextos es el camino más derecho hacia el error. Y confundir los deseos con la realidad, también. Hay precedentes: unos cuantos, en el paroxismo totalitario que produjo el mayor fraude de la historia, talaron selvas enteras para escribir libros con la buena nueva del paso inexorable del capitalismo al comunismo pero el mar rojo se cerró y los sepultó a todos ellos en el ridículo más sonado que han visto los tiempos. Debieron aplicarse esta otra sentencia: quien esté de pie mire no caiga…

 

La barca de la Iglesia ha sorteado todo tipo de tormentas. Ha vivido épocas mejores y ha pasado por peores trances. Y ahí está, no así sus enterradores, que siempre los ha tenido,  y nunca han pintado nada. “La agonía del cristianismo” unamuniana viene de lejos. Nada nuevo bajo el sol. Lo que es sorprendente es el desparpajo en la postulación como alternativa de quienes se han quedado con el culo al aire. Pretenden expedir carnés de verdaderos cristianos quienes se abrazaron al totalitarismo más atroz que han visto los siglos. Y abrazados siguen sin despeinarse.

 

Sabido es que la agitación y propaganda tiene sus propios objetivos al margen del tema de que se trate. Y así, el análisis tan frugal  que hacen los representantes de la teología de la disolución sobre la actualidad de la Iglesia obedece a la vieja máxima de que lo que no mata, engorda y obvia la rigurosidad porque para sus propósitos con un análisis instrumental, basta. Me recuerda a esos grupos políticos que propugnan la abstención en unas elecciones y que luego se apropian de toda ella sin separar churras de merinas. Todo sirve para engordar el cerdo.

 

Creer que las masas están ansiosas de que caiga la gran ramera para en su lugar edificar la hermandad blanca de los auténticos seguidores de Jesús es un espejismo más (cuando no es un puro artificio para otros fines) de quienes para unas cosas viven anclados en la literalidad de las frases evangélicas y para otras exigen una puesta al día de la Iglesia, tan lenta para asumir las ocurrencias de sus hijos más despreocupados por evaluar, tasar, sopesar, no dejarse llevar por lo efímero de las modas, y empeñados en mimetizar a sectores sociales que tienen en muchos casos como único objetivo el quítate tú que me ponga yo, etc. Vuelta y vuelta, cuarto y mitad y ya tenemos a la verdadera Iglesia de Jesús, progre, laica y otros adjetivos que obviaré aunque más temprano que tarde habrá que hacer un inventario de simplismos, porque estas criaturitas se basan en la exégesis de un capítulo del evangelio para, a partir de él, propugnar el totalitarismo y la barbarie. Tiene delito. Y se quedan tan panchos. De ahí proviene, según creo, el escaso eco que tienen, dentro y fuera de la Iglesia. Despotrican contra guatemala para proponer guatepeor. Según el popurrí que entonan, si la Iglesia está en declive, ¿cómo están las llamadas comunidades de base, la teología de la liberación y demás? No para tirar cohetes.  En España, no. Luego lo que no mata no siempre engorda, ni ayuda a crecer.

 

Pero sí a destruir. Acabáramos.

 

Miguel González

 

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M


Ni en vacaciones descansan. En realidad se les ve aburridos. Lo del socialismo si qué ha sido un fracaso espectacular. ¿Cómo es que estos siguen con la cantinela? Tienen que estar muy pillados
para seguir abrazados a un cadáver.



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