Teología desestructurada. Ario.org. LXVII

Publicado en por Miguel González

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La palabrita es de factura culinaria. Hay por ahí un chef que está dando mucho que hablar con una nueva receta. Con tal de llamar la atención y atraer hacia sí a los enteradillos de turno se ha sacado del gorro una nueva ocurrencia. Se trata de la tortilla española desestructurada, también llamada deconstrucción de tortilla de patatas por los muy pijos. Como su nombre indica se refiere a un revuelto de huevos,  patatas y cebolla que en vez de terminar armando un todo compactado, resulta que cada ingrediente va a su bola y no se entrelaza con sus compañeros.

 

En un mundo mediático solo existe lo que aparece por la ventanita de la televisión y ahora cada vez más, por la red de redes Internet. Y mucho mejor si viene envuelto en el celofán de la polémica, ya sea real o preferentemente inventada. De manera que algunos listos de otras disciplinas han llegado por simpatía a pensar que tal vez ha llegado del momento de importar la fórmula y hablar, por ejemplo, de teología desestructurada. Tampoco queda mal eso de hablar de la deconstrucción de la teología.  De los huevos rotos de Casa Lucio a la teología desestructurada.

 

No vayan a creer que así nació la teología de la liberación. En este caso intervinieron otros ingredientes y algunos muy rancios ya. Lo que sí es cierto es que muchos de aquellos teólogos “populares” que se subieron al carro del revuelto teológico ahora se dedican a las luchas medioambientales, al mundo del orgullo guay del paraguay y a la deriva feminista radical.

 

Creatividad, hermanos.

 

Miguel González

 

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M


jajaja me he reído con la tortilla revuelta esa. Los cocineros no saben qué inventar con tal de llamar la atención. Y los teólogos del cambio climático también se inventan, también.



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