Cuatro patas para un banco. Atrio.org LXXXIV

Publicado en por Miguel González

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Juanjito Tamayo amenazó con contarnos pormenorizadamente sus andanzas por las Américas y lo ha cumplido. Hoy aparece con una nueva entrega de esos encuentros de agitación en los que participa. Hoy su homilía laica la dedicada mono-gráficamente al feminismo. Como caballero (y caballera) andante de las Españas se dedica a desfacer femeni-cidios por el mundo mundial.

 

Todo lo que tocan lo trastocan. Y hay que decirle a todos estos botarates, ya provengan del ámbito social o del religioso, simples comparsas de la izquierda política,  que toda la bulla mujeril (puro peloteo rastrero),  no existiría si no fuera porque la mujer tiene la fuerza en el voto y ese voto hábilmente deconstruido mediante masajeos varios (McLuhan) puede ser decisivo para instalar una sociedad totalitaria o progresista que es la versión “light” del totalitarismo o el totalitarismo por otros medios. El progresismo es lo que queda de la revolución tras la caída del Muro.

 

Claro que todo ser humano es digno de respeto y sujeto de derechos pero a toda esta caterva de agitadores y propagandistas del relativismo extremo lo que menos les importa son los derechos (ya sabemos cómo se las gastan con quienes no pueden votar). Lo que de verdad les interesa son los votos de las mujeres. Ahí te he dado, Juanjito.

 

La izquierda es un gran pluf, una gran mentira, un constructo fracasado que necesita de la nada, de la agitación, la propaganda y la ignorancia de la gente para poder vender su mercancía averiada. Esa es la realidad. Necesita como el aire de ese magma para poder maniobrar,  sobrevivir, imponer su contravalores, porque valores ni los tiene ni se les espera.

 

Toda esta amalgama: feminismo, ecologismo, mesías del calentamiento global, gays, no a las guerras sí a las guerrillas y demás grupos terroristas, etc.,  es la que sostiene el pluf que es la izquierda que necesita apoyarse en los diferentes lobbys para el apareo mutuo.

 

De manera que Juanjito nos cuenta todas estas ocurrencias de caballeros (y caballeras) andantes para gritarle al mundo que siguen en la tarea de la demagogia y la manipulación para hacer un mundo inhabitable porque ellos están por la construcción de una selva sin valores y al albur del relativismo extremo y el totalitarismo. Sí que vamos, todavía, dice el teólogo de la liberación (liberación para las cucarachas, será, porque a los niños los asesinan en el vientre de sus madres y ellos, tan felices).

 

Miguel González

 

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Tamayo está prácticamente solo. Las viejas glorias han muerto o están en capilla y él tiene que sobreactuar. 



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