Sobre la guerra civil y otros demonios. Atrio.org LXXV

Publicado en por Miguel González

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La redacción de Atrio.org (no confundir con Atrio Libre), formada por un solo sujeto según aclaración del propio interesado, se dedica  a sacar a la luz de vez en cuando temas relacionados con la guerra civil y la república. De casta le viene al galgo… Hoy Antonio Duato habla del asesinato de Federico García Lorca.

 

Estos angelitos, falso plural como la falsa moneda con la que algunos trafican,  que remueven impúdicamente las miserias para seguir al pie de la letra el guión de la agitación y propaganda pergeñado por el más nefasto Presidente de Gobierno de España, vizquean para el lado de sus amigos. Ellos son los buenos perseguidos por los malos. Caperucita y el lobo feroz. Pero a caperucita se la ha visto travestida de lobo con demasiada frecuencia.

 

La semana pasada cayó en mis manos de manera fortuita el relato histórico aunque novelado del inicio de la guerra civil, Tres días de julio de Luis Romero donde quedan reflejadas varias cosas con meridiana claridad y que han sido validadas por los historiadores: el extraordinario clima de inseguridad y desorden reinante en España por esas fechas, fruto de la falta de autoridad y/o inhibición de un gobierno inexistente; la barbarie de incontrolados de ambos bandos, la locura desatada, el esperpento en las gargantas de las turbas republicanas con el “viva Rusia”, evidencia no menor de por dónde iban los tiros, nunca peor dicho. Todo eso además de otras embestidas que denotan la absoluta falta de respeto de los partidos de izquierdas al sistema democrático, considerado como un medio para sus propios fines.

 

De manera, Antonio Duato, que a Lorca lo asesinaron como asesinaron a otros miles de uno y otro bando. Quedó claro desde hace ya muchos años que los dos bandos cometieron tropelías y aberraciones. Los dos. También tus amigos se comportaron como unos sanguinarios descerebrados.

 

Estos curas rebajados a tropa (de tropel y tropelía) y estos teólogos del incendio climático que día sí y día también exigen a la Iglesia que pida perdón por defenderse de la terrible agresión hasta el asesinato que padecieron muchos de sus miembros por el hecho de ser sacerdotes o católicos, se ponen una vez más en evidencia. Estos balas perdidas de la inteligencia que apoyan en los cuatro confines del mundo y con absoluta frivolidad la insurrección armada de guerrillas y grupos terroristas de la peor especie, (aún recuerdo cuando alguno de estos teólogos del vuelta y vuelta, pedían aplicar la teología de la liberación en Andalucía pobre); estos que apoyan todas las aberraciones y algaradas siempre que vengan de la acera de la izquierda; estos que tienen por modelo a personajes sanguinarios y siniestros como el tal Guevara, exigen (como si nos importaran sus embestidas) que la Iglesia se arrepienta del apoyo al levantamiento del 36. Menudas tragaderas tienen. Y cuento. Y poca vergüenza.

 

Estos individuos de esta catadura moral, ¿cubrirán con tamañas actitudes y gestos a los que nos tienen acostumbrados como si de una instancia ética superior se tratara, la cuota asignada de dramatización (y propaganda) que le interesa al gobierno?

 

No hay más preguntas.

 

Miguel González

 

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L


Curiosa la sintonía pero criminal la coincidencia. Venir a estas alturas con la guerra civil que es utilizada de forma partidista por quienes ven que se les acaba el cuento.



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A


Que siguen el guión que les marcan desde otro sitio es un hecho. Que sólo hacen declaraciones para crear discordia y hacer daño, sin duda. La izquierda tiene un defecto muy grave que no sabe
calibrar y es que toman por tonta a la gente. Van tan a la desesperada que no se dan cuenta de que se dejan la patita fuera. Es cierto que la izquierda está edificada como la casa evangélica, no
sobre la roca de la verdad y el racionalismo que dicen sino sobre la arena de la mentira continuada y en todos los órdenes.



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M


Y como era de esperar llegaron los guerracivilistas a intentar saldar cuentas. Dicen los mendaces que la Iglesia malparió al guerra civil cuando lo que pasaba es que asesinaban a los curas todos
los aprendices de brujo y torpes, tanto CNT, Comunistas y socialistas



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