Más Leonardo y menos jerarquía. Atrio.org LVII

Publicado en por Miguel González

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Leonardo Boff ha vuelto a la cátedra de teología. Al menos a los temas que trataba cuando la ostentaba. Deja por unos momentos los trastos de matar a quienes se dedican al re-calentamiento  global y demás efectos invernaderos y vuelve a hablar de asuntos típicos de teólogos. Ahora dirige sus miras a las comunidades eclesiales de base (abreviado CEB's).

 

Las CEB’s, son grupos organizativos que nacieron en los años 60 sobre todo en América latina al calor del Concilio Vaticano II y tuvieron su minuto de gloria en los 70 y en los 80. Se trata de pequeños grupos más homogéneos y reunidos por criterios de proximidad (jóvenes, grupos de estudio, etc.). Colmo tal son grupos que se integran en la parroquia.  En la medida en que las CEB's estén ligadas a posiciones de izquierdas y antisistema, son utilizadas por personajes como Boff como instrumentos de manipulación para presionar a la jerarquía de la Iglesia que es quien rige los destinos de la comunidad mundial. Una manera de entrar por la ventana ya que no le dejan hacerlo por la puerta principal

 

Dice Boff en un artículo titulado otro modo de ser iglesia que la dirección de la Iglesia representa el 0,1% de todos los fieles. Creo que se ha excedido ya que esa proporción es mucho menor. Pero en cualquier caso, así ocurre en todas las organizaciones y grupos: hay una dirección que toma sobre sus hombros el peso y el destino de la comunidad y un conjunto mayoritario de fieles o seguidores que secundan los postulados de la organización. Así ha sido y así será, no se ha descubierto ninguna otra forma mejor. A ninguna organización se le ocurre que deba dirigirla una facción que se dedica a hacer entrega de la misma al totalitarismo socialistoide. El todo no se puede regir con criterios de parte.

 

Lo que ocurre es que listillos como Boff, adiestrados por manipuladores "profesionales" de los medios de masas y demás grupos de presión social y política, ha aprendido que se le puede levantar el control de una organización a sus legítimos dirigentes con tal de manejar a determinados sectores, grupos, números, etc., y a través del control de las conciencias se neutraliza la influencia de la dirección. No hay que ser un lince para ver detrás de toda esa reivindicación de otro modo de organizarse (otra iglesia es posible, dicen ellos, etc.)  el deseo de pasar por encima de los actuales dirigentes. No da puntada sin hilo el otrora teólogo católico y en nuestros días, maniobrador de los social media.

 

De manera que hay diferentes sensibilidades en la Iglesia, así como hay diversas formas de organización que cumplen con la función de implicar más y más a sus miembros laicos en actividades de la vida de la Iglesia, como no podía ser de otro modo, pero ninguna con tantas pretensiones como la preconizada por individuos como Boff y sus diferentes franquicias en el mundo. O sea: una cosa es respetar a las diferentes sensibilidades dentro de la Iglesia y otra bien descabellada respetar a quienes pretenden derribar el edificio y convertirlo en un erial.

 

Como que no cuela.

 

Miguel González

 

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Leonardo da Vinci. Menuda tontería manejan estos.Cuando no una son dos. Están fuera de cobertura. Que funden otra iglesia y se dejen de bobabas. Dan pena ya.



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